El abdomen es la zona por la que más gente empieza y la que peor se entrena. Casi siempre por lo mismo: muchas repeticiones rápidas, sin tensión real y sin progresión. El resultado es cansancio en el cuello y cero cambios en el espejo.
Esta guía recoge los ejercicios de abdominales que uso a diario con mis clientes en el estudio, con lo que hay que hacer en casa cuando solo tienes una esterilla y lo que merece la pena en gimnasio cuando tienes polea y barra fija.
Qué músculos trabajas realmente
El recto abdominal es la banda vertical que flexiona el tronco: se trabaja acercando pecho y pelvis (crunch) o pelvis y pecho (elevaciones de pierna o crunch inverso).
Los oblicuos rotan y estabilizan frente a la rotación: por eso el press Pallof o el puente lateral trabajan más que cualquier giro rápido con peso.
El transverso y el suelo pélvico sostienen la presión interna: es lo que se entrena en plancha y dead bug, y lo que evita que la lumbar arquee cuando el ejercicio se pone difícil.
La visibilidad del abdomen depende del porcentaje de grasa, no del número de repeticiones. El entrenamiento le da grosor y control; la alimentación lo destapa.